Honduras queda oficialmente en manos del socialismo con triunfo de Xiomara Castro

Xiomara Castro, la esposa del expresidente izquierdista Manuel Zelaya, ya es reconocida como la presidente electa de Honduras. El conteo no ha finalizado, aún así, las cifras del Consejo Nacional Electoral (CNE) con 55,36 % de las actas procesadas le dan una ventaja de 18 puntos, lo que adelanta que no hay vuelta atrás para lo que será el nuevo periodo presidencial hondureño. Según dicho balance, Castro tiene 52,71 % de los votos frente a 34,53 % del oficialista Nasry Asfura, su principal adversario político.

Asfura la visitó en su residencia para reconocer su triunfo la noche del martes 30 de noviembre; mientras que el gobierno estadounidense de Joe Biden se pronunció a través del Secretario de Estado, Antony Blinken, felicitándola por su victoria. España y Panamá también reconocieron a la candidata del Partido Libre como la vencedora de los comicios del domingo.

De esta manera, el país centroamericano quedará gobernado por el modelo socialista, uno que replica la misma estrategia del chavismo en Venezuela, defensor de una reforma constitucional, el congelamiento de precios y, en resumen, un «Estado socialista y democrático» que solo ha traído miseria para el país sudamericano.

El ente electoral ha publicado lentamente la actualización del conteo desde que finalizó la jornada de votación la noche del 28 de noviembre, una que la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) catalogó como «tranquila», pero precedida por una campaña que estuvo marcada por una «violencia política sin precedentes».

El próximo 27 de enero de 2022 comenzará la nueva era socialista hondureña, poniendo fin a los dos mandatos consecutivos de Juan Orlando Hernández, quien debe enfrentar ahora una investigación en EE. UU. relacionada con delitos de narcotráfico.

Hostilidad, amenazas y violencia

La conclusión preliminar de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea distó de un proceso electoral óptimo, con garantías y sin el uso de fondos públicos. En su informe, el grupo detalló que las votaciones se caracterizaron por una «gestión muy politizada, niveles de violencia política sin precedentes y el evidente abuso de recursos del Estado durante la campaña».

Aunque el día de los comicios se desarrolló en un «ambiente de normalidad y tranquilidad», el informe, reseñado por EFE, citó que «la distribución de bonos de ayuda social del Estado aumentó durante la campaña, así como los casos de presión por parte de funcionarios del Gobierno a empleados públicos para que asistieran a mítines del Partido Nacional (en el poder)». En este sentido, el presidente saliente hizo campaña a favor del Partido Nacional, «lo que está prohibido por ley».

El asesinato de seis alcaldes previo a las elecciones no quedó por fuera del balance, aunado a amenazas e intimidación durante la campaña y hostilidad en redes sociales, principalmente, entre partidos de oposición que exigían la salida del Partido Nacional.

La amenaza del Grupo de Puebla

El Grupo de Puebla se mantenía al acecho. En las ansias por sumar a dicho país a sus planes en la región, felicitó anticipadamente a Xiomara Castro, candidata por el Partido Libre. No conforme con esto, se adelantó a la «victoria» de Luiz Inácio Lula da Silva el próximo año en Brasil y los lazos que podría estrechar con México.

«La victoria de Lula en Brasil va a cambiar el continente y el orden internacional», dijo el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, acusado de ser cómplice de modelos totalitarios como el de la dictadura venezolana.

El bloque socialista —reunido del 29 de noviembre y hasta este 1 diciembre en México— también apuesta por el izquierdista Gabriel Boric en la segunda vuelta de las presidenciales de Chile. De consolidarse, significaría el avance en la región desde que el Foro de Sao Paulo tuvo su auge con Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Néstor Kirchner en Argentina, Rafael Correa en Ecuador y el propio Manuel Zelaya en Honduras.

La refundación de Honduras como nación socialista que prometió Xiomara Castro comenzará a hacerse realidad a partir de enero del próximo año. Idea que podría dejar al país al borde de mayores índices de pobreza y violencia, como ocurrió en Venezuela, como consecuencia del modelo político que Castro tanto ansía imitar.

Fuente: PanamPost

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