OPINIÓN- Juan Carlos Calderón: Economía presente

 

En estos días se decide cómo pasará a la historia la administración de este presidente y de su administración. Del resultado que salga de las conversaciones que se están dando con los empresarios y del plan de reactivación económica que se dará a conocer el domingo, se definirán en buena medida el resto del sexenio. La crisis actual pasará a la historia junto con las crisis que vivieron Echeverria, López Portillo, Zedillo y en menor medida Calderón. Es la última llamada para el presidente para entender que seguir sembrando división entre ricos y pobres, empresarios y trabajadores, izquierda y derecha, lo único que hará es hacer la crisis más profunda, duradera y con mayores consecuencias.

Hasta ahora el presidente sigue viviendo en el pasado, en la ideología y en la división. Mientras que otros países ya preparan planes de apoyo a empresas de todos tamaños y bancos, en nuestro país se nos pide cumplir con el pago de impuestos, no despedir colaboradores y dejar de operar.

El gobierno no ha tenido entendimiento que sin empresarios no hay empleos, no hay productos, servicios ni impuestos. Como dice una frase atribuida a Winston Churchill “muchos miran al empresario como el lobo hay que abatir, otros como la vaca a la que hay que ordeñar, pero muy pocos lo ven como el caballo que tira del carro”.

Crisis Económica

Las medidas que se han tomado ante esta crisis, si bien son necesarias desde un punto de vista de salud pública, serán catalizadores de una de las crisis más profundas y dolorosas que veamos en la historia reciente de este país. En este país tenemos más de 4 millones de Microempresas y PyMES, entre ellas emplean a más de 13 millones de empleados. La mayor parte de estas empresas son microempresas con menos de 10 empleados. En promedio estas empresas no tienen suficiente liquidez y capital para sobrevivir más de uno o dos meses. Con las medidas tomadas desde el lunes por el gobierno federal es muy probable que en los siguientes dos a 3 meses veamos desaparecer entre 10% y 25% de estas empresas – lo que nos puede traer hasta 2.5 millones de nuevos desempleados. Si a esto agregamos los empleos que se perderán en empresas más grandes que son intensivas en mano de obra – como la industria de la construcción, y el comercio – el número será mucho mayor. Esto provocará una caída fuerte en el consumo. Una empresa puede quebrar rápidamente pero tomará mucho más para que un empresario descapitalizado pueda abrir una nueva empresa. Como conclusión, podemos decir que el empleo y consumo se verán dañados.

Crisis de Confianza

Las señales que ha mandado el gobierno con la cancelación de la planta en Mexicali en un momento crítico, la falta de apoyos a los empresarios, la polarización que se sigue sembrando en discursos y conferencias de prensa están llevando a una gran crisis de confianza entre el empresariado y el presidente. No se había visto estos niveles de polarización desde los 70´s u 80´s. Sin confianza la inversión será menor, lenta y volátil.

Crisis Política y Social

Con los niveles de desempleo que vienen y con la industria de la construcción parada subirá la criminalidad. Desempleo, criminalidad, recesión, inseguridad y crisis junto con un discurso polarizante desembocarán en crisis social. Al mismo tiempo la popularidad del gobierno bajará ante la depreciación de la moneda y el cuestionable manejo de la crisis sanitaria. Estamos ante un escenario donde los partidos de oposición están débiles y desprestigiados. Al mismo tiempo el partido que hoy gobierna con amplia mayoría esta perdiendo su aprobación y popularidad aceleradamente. Parece que nuestro país se esta quedando sin alternativas políticas con credibilidad y que generen confianza.

Lo positivo

Los problemas y las crisis bien aprovechados son tierra fértil para que los grandes cambios sucedan. Ante la falta de políticos y partidos que nos representen tenemos que ser más activos como sociedad. Ante la división que intentan sembrar gobernantes, podemos escoger ser más humanos, solidarios e incluyentes. Ante esta crisis con distanciamiento social, tenemos la oportunidad de dedicar nuestra presencia física o virtual a nuestros seres amados. Esta crisis es un llamado a despertar y transformar nuestra política, economía, relaciones con los demás, con la naturaleza y nuestra forma de consumir. No caigamos en el miedo y el odio, enfoquémonos en el amor que es la fuerza creadora, agradezcamos lo que tenemos y estemos conscientes de que todos estamos relacionados para ser solidarios.

Ojalá que el presidente esté presente en el momento histórico en que se encuentra, esté consciente que gobierna a todos los mexicanos y tenga un buen entendimiento de las profundas consecuencias que tendrán las crisis múltiples que tenemos en puerta.

Fuente: White Paper

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